Siempre que pienso que estoy a punto de lograrlo pasa un evento catastrófico, la famosa ola, esa que no la ves formarse, que te revienta, te da vueltas, te ahoga, te asusta y de la que sentís que no podes salir, un minuto debajo del agua sintiéndose como mil siglos.
Un pequeño delirio mental te dice que tenes que luchar y resistirte a la revolcada, usa tu cuerpo y sali dice la mente, tocas fondo, te raspas las rodillas, las vueltas no cesan, estas mareada y solo te dejas llevar, tragas un poco de agua salada y cuando menos lo pensaste llega la calma, lograste salir, te vas del agua y caminas, llegas a la playa
¿Y ahora que? Te invade la sensación de seguridad y no sabes que hacer con tanto. Tu corazón quiere sentir ese perfecto equilibrio de caos y calma pero sabe que no es lo mejor y decidís irte con la promesa que la próxima vez que la ola venga la puedas ver venir.
Las buenas intenciones no garantizan que algo sea razonable, realizable o sano.
Barney playing in the bluebell woods, somewhere in Wiltshire, mid-April 2012
Barney, snoozing on a hilltop, in the summer of 2009.
(via sertrxlina)
(via sertrxlina)
(via sertrxlina)